viernes, 10 de marzo de 2017


 Como barco con navegantes ebrios se lanzan por el mundo los corazones desesperados. Los hambrientos, los tiroteados, los inconformes y los mal amados. Todos con la ingenua esperanza de anclar en una  tierra que aguante el peso de las amarguras que nunca se quedaron atrás.

No hay cura para un olvido inolvidable. Por culpa de la culpa , que no duerme , que no perdona.

La cura con alcohol, con hierro ardiendo, con latigazos de mea culpa, con llanto arrepentido. La absolución que no llega del más... no se sabe dónde.

Los putos olores del recuerdo y la insistencia.

A la mar , con barco, corazón y ancla. No se pide más. Un tierra a la vista, dos tierra a la vista..y todo sigue pesando lo mismo.

Ningún sitio salva lo insalvable, lo incurable, lo tristísimo de no poder olvidar.




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